Una ciencia de la Fe

En una combinación inusual de cortes geológicos y misterios religiosos, Teilhard de Chardin se mueve en una tierra familiar. En medio de la hipercomplejidad de nuestra cultura y del movimiento evolutivo –e indetenible- de las cosas el sabe que la síntesis es la respuesta, que hay una figura secreta que se dibuja en nuestro viaje, en nuestra elaboración, en nuestros cerebros. Teilhard de Chardin ha visto como pocos esa a unión inusual de la Ciencia y la Fe y la comunica admirablemente en un libro maravilloso y lleno de entusiasmo. “El fenómeno humano” es uno de los libros genéticos de nuestra raza. Un libro catalizador de las ideas del futuro.

El padre jesuita –y subterráneo- esgrime una teoría simple y total: En toda materia existe una energía Interior y esta energía aumenta proporcionalmente al grado de complejidad de la estructura que la contiene. Este interior es lo que podríamos llamar “Espíritu” y su concentración en los seres aumenta en la medida en que su cuerpo y estructura se hacen más complejas estructuralmente. En la evolución podemos ver que desde los primeros ordenamientos sub-atómicos existe un movimiento universal de complejificación que no se detiene y que abarca todas las estructuras pluricelulares, organismos, animales, plantas e inclusive materia inanimada como los cristales y minerales. Todo late bajo el mismo ritmo de la complejidad y la simbiosis. En un azar dirigido, la Naturaleza “tantea” y crea una miríada de seres y combinaciones de las que sólo sobrevivirán aquellas que reúnan las condiciones básicas de la Vida.

Ascendiendo a través de esta espiral de conciencia, atravesamos las plantas, los organismos unicelulares, pluricelulares, anfibios… hasta llegar a los homínidos. Pequeño grupo de mamíferos que aún no disciernen su posición en el mundo pero que poseen la estructura más compleja y acabada de la evolución planetaria; la punta de flecha de este caos aparente de la evolución: el cerebro humano. Una nueva capa aparece sobre la tierra: La Noosfera. Compuesta ya no de seres biológicos como la Biosfera o de minerales como la Litosfera, la Noosfera se sostiene sobre las conciencias humanas como una red de pensamiento sutil y etérea.

Pero el padre Teilhard no se detendría. La complejidad tendría que ir más allá de nuestros cerebros individuales e inconexos. Un nuevo ordenamiento –una nueva figura- se abre ante nuestros ojos: La humanidad como meta-organismo y tótum de colaboración y simbiosis. Teilhard de Chardin habla aquí de un punto Omega, una especie de culminación psíquica donde confluirían nuestros espíritus en una sola unidad. Centro al que llegaríamos después de emplear nuestra técnica, nuestra cultura y nuestra mente en medios de comunicación cada vez mas estrechos –y aquí el padre Teilhard predice con 50 años de anterioridad a Internet y la posibilidad de colaboración electrónica total- en una idea que aún alejada de nuestra realidad inmediata aparece lógica y llena de sugerencias.

Las ideas del padre Teilhard tienen antecedentes en el científico ruso Vladimir Verdnadski y han influenciado las ideas de personas tan disímiles como James Lovelock, Lynn Margulis, Rupert Sheldrake, Julian Huxley, Marshall McLuhan y muchos mas. La posibilidad de síntesis del pensamiento religioso y científico, junto a las posibilidades éticas que despierta y la visión renovada de nosotros mismos son asuntos imprescindibles, creo, para la militancia y la renovación que nos mueven en Grama. Por eso dedicamos nuestro primer post al visionario increíble, humanista irreductible y trotamundos de este y el otro mundo que fue este jesuita. Nos parece que el padre Teilhard encarna muy bien la idea de misionero postmoderno en el que nos convierte la contracultura y el pensamiento crítico contemporáneo. Desde acá nuestros respetos y el compromiso silencioso del pensamiento y la acción polinizantes.

3 Responses to “Una ciencia de la Fe”

  1. juanjo Says:

    ¡¡Como echaba esto de menos!!

  2. era-ser Says:

    Es agradable, de vez en cuando, encontrar cosas inteligentes en la red. Post que me ha hecho inmediatamente buscar en mi estantería el libro de Sheldrake
    Una Nueva Ciencia de la Vida: La hipótesis de la causación formativa.
    Editorial Kairos, Barcelona, 1989.
    Que hacía años que no lo volvía a ojear.
    !gracias!
    P.D.: de chardin, y de certeau son ejemplos de cómo las “iglesias”-con minúsculas- pueden hacer cosas de las mejores, aunque la mayoría de las cosas sean querer “exterminar las diferencias”.

  3. mariano rivera santos Says:

    hola el principio de la sabiduria es el temor a jehova

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